El liderazgo es un tema que ha sido estudiado por su función social a través de los años y poco a poco ha tomado más relevancia, y aunque no existe una manera correcta o única de dirigir, es posible identificar los estilos más comunes de dirección y las reacciones que éstas puedan generar.

De acuerdo con los especialistas Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Anne McKee existen varios estilos de liderazgo útiles, y éstos son los que dominan las empresas en 2019.

¿Con cuál te identificas?

Commanding

Estilo de liderazgo imperativo. Consiste en mandar a los demás y que sigan tus órdenes. Este líder tiene gran responsabilidad sobre sus hombros porque las consecuencias de los actos serán responsabilidad directa de quien dio la orden.

Por lo general este liderazgo conlleva gran riesgo, no sólo por eso, sino también porque a nadie le gusta sólo recibir órdenes, y resulta complicada la convivencia entre el equipo de trabajo, pudiendo generar descontento, frustración o una gran lucha de poderes.  

Affiliative

Estilo de liderazgo emocional. Es una dirección a través de emociones y vínculos, donde el líder establece armonía y pasa de ser sólo un jefe a un guía y/o apoyo. 

Este nuevo guía comparte lo que es bueno, malo, conveniente, y sus equipos terminan realizando lo que él cree conveniente sin necesidad de pedírselos.

Coaching

En este estilo de liderazgo, quien juega el papel de líder es un gurú, guía. La prioridad de éste siempre será mejorar la vida de sus seguidores, a través de pequeños avances, hasta lograr el resultado esperado.

El coach es una persona compartida, piensa que, si su equipo crece, ellos, por consiguiente. En este tipo de dirección no hay envidias, frustraciones o competencia, pese a que todo depende de su líder; no hay necesidad de pelear por el mando.

Se puede decir que este es el liderazgo ideal, pero no es el más común.

Democratic

Estilo de liderazgo de consulta. Este tipo de líderes consultan a los demás antes de tomar cualquier decisión, cuestionan y respetan la opinión de la mayoría, aunque no dejan de exponer sus ideales.

El líder corre el riesgo de no tener siempre la razón o que, aunque la tenga no se haga lo que él defiende, pues no fue lo que la mayoría eligió y tendrá que aceptarlo.

Todos somos líderes potenciales y en la medida que desarrollamos ciertas habilidades podremos incrementar nuestra autoridad y/o capacidad para influir en un grupo, consiguiendo prestigio, estima, incluso sometimiento.

La invitación aquí es a vivir el liderazgo con responsabilidad, independientemente del tipo de líder que seamos, que consideremos las implicaciones de nuestros actos y pensemos en las personas que confían en nuestra persona, como sujeto capaz de ayudarlos a conseguir aquello que anhelan o por lo que trabajan día a día.

 

¡Gracias por leernos! Hasta la próxima.

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