El Día de los Santos Inocentes es una celebración cristiana en memoria de la masacre de los niños pequeños en Belén por el rey Herodes el Grande en su intento de matar al niño Jesús. Las iglesias orientales llevan a cabo esta celebración el 28 de diciembre, mientras que las iglesias occidentales lo hacen el 29 de diciembre. Los niños asesinados fueron considerados por la iglesia como los primeros mártires, pero es incierto cuando el día se celebró por primera vez como un día santo. En Roma se consideraba un día de ayuno y luto.

Fue parte de unos días conocidos como la Fiesta de los Tontos, y el último día de autoridad para los niños obispos. Los niños obispo era el nombre dado a una costumbre muy extendida en las Edad Media, en la que se escogía a un muchacho para ser obispo, por ejemplo, entre los niños del coro de la Catedral. Ese día el niño obispo hacía una parodia del obispo, y los padres del niño renunciaban temporalmente a su autoridad. En los conventos y monasterios se permitía a las monjas y monjes más jóvenes actuar como abadesa y abad durante ese día. Estas costumbres fueron consideradas una burla de la religión y fueron condenadas durante el Concilio de Basilea en 1431.

Actualmente este día se considera un día religioso y de regocijo para los niños.

En México este día se acostumbra hacer inocente a algún amigo pidiéndole algo prestado o haciéndole una broma y recordándole el día con el verso Inocente palomita que te has dejado engañar, sabiendo que en este día en nadie debes confiar.

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