Sin lugar a duda éste es el discurso más corto del Presidente Lincoln y el más elocuente. El discurso fue pronunciado en Gettysburg, Pennsylvania, el 19 de noviembre de 1863. Hay cinco copias del discurso escritas por la mano de Lincoln y cada una es un poco distinta. Las copias tienen el nombre de la persona que la recibió por primera vez. La copia más conocida es la que está en la pared del Monumento a Lincoln en Washington, DC, y que además se exhibe en la Sala Lincoln de la Casa Blanca. La copia se la entregó al coronel Alexander Bliss, quien la solicitó para recaudar fondos para los soldados. El discurso está escrito en el idioma usado en esa época y tiene términos que ahora se expresan de otra manera. Por ejemplo, al empezar el discurso utiliza el término score o veintena. El discurso es el siguiente:

Hace ochenta y siete años nuestros padres crearon en este continente una nueva nación, concebida bajo el signo de la libertad y consagrada a la premisa de que todos los hombres nacen iguales.

Ahora estamos comprometidos en una gran guerra civil, probando si esa nación, o cualquiera nación así concebida y dedicada, puede durar mucho tiempo. Nos encontramos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar una porción de este terreno como el lugar de descanso final para aquellos que aquí dieron sus vidas para que esa nación pudiera vivir. Es totalmente adecuado y correcto que hagamos esto.

Pero, en un sentido más amplio, no podemos dedicar — no podemos consagrar — no podemos santificar — esta tierra. Los hombres valientes, vivos y muertos, que lucharon aquí, la han consagrado, muy por encima de nuestra escasa autoridad para añadir o quitar. El mundo notará poco, no recordará mucho de lo que decimos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que aquí aconteció. Es para nosotros los vivos, mejor dicho, dedicarnos a la obra inconclusa que los que aquí lucharon tan noblemente lograron avanzar. Más bien, nos corresponde estar aquí dedicados a la gran tarea que está frente a nosotros — que de los que aquí murieron hoy honramos y tomamos un gran compromiso con la causa por la cual ellos dieron la última gota de toda su entrega — que aquí decidimos tomar por completo el compromiso que estos soldados no murieron en vano— que esta nación, bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento en la libertad — y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá en la tierra.

Abraham Lincoln

19 de noviembre de 1863