No sé ni qué quiero, cómo lo quiero, ni cuándo, ni cómo, ni quien soy, ni para qué, ¡bah! creo que todo me da igual y lo único que quiero es que acabe el día.

¿Reconoces esa actitud? Dicen por ahí que la depresión laboral es uno de los males silenciosos más frecuentes en Latinoamérica y que prácticamente se ha adueñado de nuestra vida, de nuestro trabajo y nuestro entorno y somos los últimos en notarlo. 

Haz la prueba y comprueba que a muchos de los que están cerca de nosotros les pasa igual: cuando puedas pregúntale a alguien por qué cree que se siente deprimido. Seguramente te responderá: “no sé”. Ahí es justo donde salen a la luz algunos sintomas de la depresion laboral y empieza el problema.

Definitivamente hoy nos enfrentamos a nuevos retos y no sólo tenemos que lidiar con el tráfico, la falta de trabajo, alguna enfermedad, una pérdida quizás, la monotonía de hacer cotidianamente lo mismo, lo mismo y siempre lo mismo. Además, como si fuera poco, hay que lidiar con algo que pesa mucho en cada hombro y que es nuestra economía: no alcanza para nada pero tampoco puedo buscar otro trabajo, entonces ¿qué hago? ¿cómo lograr que las cosas cambien?.

Aún no conozco a alguien que llegue a su casa después de una jornada laboral y diga -qué cansado estoy pero ¡ah qué feliz soy!-. Que encima arreglé los asuntos de la oficina, conteste miles de correos, vaya a 3 juntas, atienda el área de ventas, capacite vendedores y lo haga gratis. 

Muchos trabajamos porque necesitamos hacerlo y no hay nada mejor que ser remunerado por ello, y como decían las abuelas: trabajar es tan feo que hasta te pagan para hacerlo.

Bueno pues entonces se debe entender que trabajar en lo que te gusta no siempre es una realidad, -ojalá todos pudiéramos hacerlo y además estar lo suficientemente remunerados. Ante la situación global y la falta de oportunidades a veces el trabajo que tenemos parece la única alternativa. Pero si has decidido tomarlo y quieres que el entorno y tu economía cambien ¡es posible! ¡¡¡Claro que es posible!!!

Recuerda que todo, absolutamente todo está al alcance de tu mano, nada es imposible, nada está lo suficientemente lejos para que se vuelva inalcanzable, es sólo cuestión de empezar, emprender, fijarte metas realistas, alcanzables y retadoras. ¡Empieza a ver el vaso con agua desde otro punto de vista y dale, dale con gusto!

Empieza por construir un propósito a la vez y actúa, deja de pensar tanto en tus problemas, identifica aquellas cosas que te apagan y te tienen atrapado, ve dejando atrás hábitos que te consumen, agradece, todos los días, sí, agradece tu trabajo, haz más cosas productivas, únete a una causa, regala o tira lo que ya no necesitas, colabora con los demás y trabaja duro en tu interior para que se disipe esa nube gris que te tiene paralizado y que te hace creer que la depresión es parte de tu vida.

No te aflijas, haz las paces contigo mismo

 y evita sentirte mal si algo no salió bien ese día.