La violencia contra las niñas y las mujeres es una de las violaciones de derechos humanos más difundidas, persistentes y devastadoras de nuestro mundo actual. Por lo tanto, el 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer después de que activistas de la mujer establecieron el 25 de noviembre como un día contra la violencia.

La fecha se debe al asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas en la República Dominicana. La orden vino del gobernante dominicano. Con este trasfondo, en 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Asimismo, se invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y ONGs a organizar ese día actividades para sensibilizar al público sobre el problema.

Con base en datos de 2005 a 2016 para 87 países, el 19% de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad experimentaron violencia física y/o sexual por parte de una pareja íntima en un período de doce meses antes de la encuesta. En los casos más extremos, esa violencia condujo a la muerte. La desigualdad de género persiste en todo el mundo, por lo tanto, la igualdad de género y el empoderamiento de las niñas y las mujeres exigen esfuerzos más vigorosos y marcos jurídicos para contrarrestar la discriminación de género que a menudo resulta de actitudes patriarcales y normas sociales.

Otro caso de violencia contra la mujer es la mutilación genital femenina. Esta práctica peligrosa ha disminuido en un 24 por ciento a partir del año 2000. Sin embargo, sigue siendo alto en algunos de los 30 países con datos representativos porque más de 1 de cada 3 niñas de entre 15 y 19 años de edad ha sufrido mutilación, en comparación con casi 1 de cada 2 niñas en el año 2000.

Además, basándose en datos de 2012 para 45 países de las regiones en desarrollo, sólo un poco más de la mitad de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad, casadas o en una relación toman sus propias decisiones sobre relaciones sexuales consensuadas, uso de anticonceptivos, y asisten a la servicios de salud.

Lograr la igualdad de género ayudará a prevenir los conflictos y las altas tasas de violencia contra las mujeres. Las acciones para la inclusión, el liderazgo y la protección de las mujeres siguen siendo inadecuadas.